Nos robaron infinitas veces, infinitas cosas.
Nos robaron una sonrisa, una caricia, un beso, un abrazo, un simple suspiro.
Nos quitaron el sueño simples palabras, recuerdos, hechos no hechos.
Nos acostumbramos al otro, a las costumbres, los olores, la familiaridad de lo cotidiano, a que nos roben.
A que nos roben una y otra vez.
Nos robaron el mal humor, las hipótesis del amor, la frialdad.
Nos robaron más de lo sabido, y lo querido, nos robaron más de lo robado.
domingo, 30 de octubre de 2011
sábado, 29 de octubre de 2011
Eduardo Galeano
Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir…
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir…
miércoles, 26 de octubre de 2011
jueves, 20 de octubre de 2011
Querido:
A pasado un tiempo desde que supe algo de vos, mejor dicho, ha pasado mucho tiempo desde que escuche tu voz, tu risa, y tu silencio. Me he limitado a leer y a escribir palabras únicamente conflictivas y destructivas, metiendo una y otra vez el dedo en la herida. Tengo que admitirte, me fue cansador buscar una y otra vez motivos para construir mi odio, ese odio que hoy me ayuda a dejarte ir. Creo que buscaba un final feliz para nosotros, creo que era lo que nos merecíamos, fue hasta que me dí cuenta que yo no quería un final, pues yo no quería un final, por lo que no iba a ser feliz, al menos para mi. En cambio, decidí mal decirte, debo de admitir que me sentía mal por ello, ya que suficientes problemas tenías, pero bueno unas contradicciones, sobre otras contradicciones me hicieron dar cuenta de que al fin y al cabo, yo necesitaba hacerlo para dejarte ir, que era lo que vos querías. No, no espero que seas feliz con otra, es mas, deseo que nunca veas a nadie de la manera que me mirabas, ni que acaricies con tanto amor como lo hiciste.
Esta vez no voy a decir que te dejo ir, a vos y a tus cosas, que seas feliz con quien quiera que esa sea; Esta vez te digo, espero no verte, ni saber de tu vida, y te deseo la no-suerte, bueno, capaz que un poco de buena suerte si, tan solo un poco.
Esta vez no voy a decir que te dejo ir, a vos y a tus cosas, que seas feliz con quien quiera que esa sea; Esta vez te digo, espero no verte, ni saber de tu vida, y te deseo la no-suerte, bueno, capaz que un poco de buena suerte si, tan solo un poco.
martes, 18 de octubre de 2011
De Amor y de Sombra - Isabel Allende
Ésta es la historia de una mujer y un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una existencia vulgar. La he llevado en la memoria cuidándola para que el tiempo no la desgaste y es sólo ahora, en las noches calladas de este lugar, cuadno puedo finalmente contarla. Lo haré por ellos y por otros que me confiaron sus vidas dicienddo: toma, escribe, para que no lo borre el viento.
lunes, 17 de octubre de 2011
Querido Abuelo
Últimamente sueño despierta que no te fuiste, y que me vas a preguntar de mí, de mis cosas... Quería contarte que te extraño, cada día como el último. Quisiera poder tenerte unos segundos para poder escuchar tus historias, y que me escuches con tanto interés como siempre lo hiciste. Me gustaría escuchar tu violín en las tardes, y levantarme con tus abrazos de las mañanas. Levanto la cabeza en la multitud esperando ver tu cara asomándose entre la gente, esperando tu saludo de alegría.
Que raro que no estas, y que no volvés. Que lindo es encontrarte entre sueños, y soñarte despierta.Gracias por todo lo que me dejaste y por tus eternas ganas de vivir.
Que raro que no estas, y que no volvés. Que lindo es encontrarte entre sueños, y soñarte despierta.Gracias por todo lo que me dejaste y por tus eternas ganas de vivir.
Eran tiempos antiguos, era una historia mágica, llena de música que envolvía el aire, alimentando sus almas. Ellos eran mis abuelos, y su conocer dio lugar a mi existencia.
Sus notas entrelazándose hicieron mi pasado.Y ni la muerte puede matar a la música, estas notas que hoy alimenta mi alma como alguna vez los alimento a ustedes.
Recuerdo, escucho a mi abuelo tocar el violín, escucho a mi abuela tocar el piano, uniéndose en el mundo que una vez soñe entre nubes. Y si te veo por arriba es su pieza la que me dio alas para llegar hasta allí.
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